Edinburgh, the sequels are not always bad

“Edinburgh, the sequels are not always bad”

In reference to the popular saying “Sequels are never any good”, I have to recognize that this saying traveled through my mind every time that I thought to travel back to Edinburgh (Scotland). Surely an idea based on that nothing could improve the previous experience.

This feeling, about I have previously spoken, has always taken me off the idea of returning to a place which I squeezed, as if it were an orange, to the last drop. To a city which gave me everything, and I gave to it all as well.

With this feeling, knowing that the first times are unique experiences and with the fear of living in a wave of nostalgia, I decided, not without uncertainty, to take the paths to Edinburgh once again.

When I was back in the capital of Scotland, far to go back to the past, I decided to start to create new moments, unforgettable memories and idyllic places once again. And I am not going to say that the beginnings were easy, because it is not easy to start again. And I recognize, sometimes I felt lost and out of place the first weeks. Currently, I can tell you, it was worth it once again.

And during this period I have had time to leave my fears behind, meet old friends again and make new amazing ones, and live an endless number of new adventures, surely from a different perspective due to my experience and maturity, but adventures with the same intensity and magic than past years.

“Edimburgo, las segundas partes no siempre fueron malas”

Aludiendo al dicho o argot popular “las segundas partes nunca fueron buenas”, he de reconocer que dicha idea o argot recorrió mi mente cada vez que pensé en volver a la capital escocesa. Seguramente idea alimentada por el sentimiento construido de que nada podría mejorar lo anteriormente vivido.

Este sentimiento, el cual he comentado con anterioridad, siempre me ha supuesto mirar con recelo la posibilidad de regresar a un lugar el cual exprimí, como si de un naranja se tratará, hasta la última gota. A una ciudad la cual me dio todo, y yo le fui recíproco.

Con este sentimiento, sabiendo que las primeras veces son irrepetibles, y con el miedo de vivir en una nostalgia constante, decidí, no sin incertidumbre, volver a recorrer los caminos que me llevaron a Edimburgo años atrás.

Ya en la capital de Escocia, lejos de vivir en el pasado, decidí volver a sumar momentos que volvieran a crear recuerdos inolvidables y lugares idílicos. Y no voy a afirmar que los comienzos fueran fáciles, ya que nunca lo fueron. Reconozco que una especie de desubicación en el tiempo se apodero de mi en las primeras semanas. Y concluyo, que de nuevo, mereció la pena.

Y es que este tiempo me ha dado para superar mis miedos, encontrarme con viejos amigos, crear nuevos y vivir un sin fin de nuevas aventuras, seguramente desde una perspectiva diferente otorgada por la experiencia y madurez, pero igual de intensas, mágicas y reseñables.

 

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